miércoles, 23 de marzo de 2016

Be brave little Brussels


Como dice un buen amigo, el terror nuevamente no ha ganado, Bruselas ha despertado triste, pero lo ha hecho, así como tantas otras capitales europeas que les ha tocado sufrir esta matanza, recordaremos a cada ciudadano de a pie muerto, pensando que otro día nos puede tocar a cualquiera de nosotros, pues estos terroristas no tienen corazón y atacan donde más daño pueden causar.

Me cuesta comprender su odio, su intolerancia a nuestras culturas y la facilidad que tienen los grupos terroristas para lavarles el cerebro y que sean capaces de destrozar las ciudades y países que le dieron todo aquello que en sus lugares de origen no tendrían, no puedo entender como no han sabido adaptarse o no han querido adaptarse a la vida que Europa les ofreció y por el contrario disfruten causando terror.

Recordaremos este 22 de marzo, así como lo hacemos con Madrid y su 11 de marzo de 2004, Londres y el 7 de julio de 2005 y Paris 13 noviembre 2015 y nos costará recuperarnos del susto, pero lo haremos, hablo en plural pues nos ha dolido a todos, pero sé que es imposible llegar a imaginar cómo realmente os sentís allí. Desde aquí sólo puedo añadir que sigáis como hasta ahora, que no os debiliten, que no os intimiden con su terror, que recuperéis esa magia que tiene Bruselas y que sigamos luchando todos juntos porque su terror nos une. Be brave little Brussels

martes, 22 de marzo de 2016

Viaja con alguien y lo conocerás tal cual

Nunca terminas de conocer a alguien hasta que viajas con ellos y es que suelen sorprendernos ciertas actitudes o reacciones que nunca antes habías visto en esa persona, y algunos es que sacan lo mejor o lo peor de ellos cuando viajan

Antes de viajar es mejor tener claro cuál es el objetivo del viaje: un viaje sólo de museos y arquitectura, un viaje para relajaros o un viaje en el que haya turismo, pero a la vez fiesta y os perdáis paseando por la ciudad (mi preferido).

Luego viene el tema de hoteles, apartamentos, hostales, compartir habitación o compartir sólo baño, y que el presupuesto con los que vais al viaje sea más o menos el mismo, porque como uno quiera ir de restaurantes y otro de comida rápida... ¡mal vamos! lo mejor pagar a medias o usar la aplicación PayBack (súper útil).

La puntualidad debe ser importante, tanto para coger el avión o el tren o simplemente cuánto tiempo le cuesta salir a disfrutar de un nuevo día, la rapidez con la que se mueve por la ciudad, o si por el contrario tienes que adaptarte a su ritmo lento y pierdes tiempo.

Puedes estar en un país el que no hablen tu lengua, pero hay que comunicarse, así que es genial cuando se trabaja en equipo y cada uno se desenvuelve a su manera por un bien común, pero no tiene nada de genial si sólo uno hace todo mientras la otra persona se queda de brazos cruzados mientras el otro lo hace todo.

Por suerte tengo muy bien elegidos a mis amigos y nunca me había visto en esta tesitura, hasta ahora claro, y he de confesar que ha sido una de las peores experiencias de mi vida, y como a todo hay que verle el lado positivo me llevo dos experiencias de vuelta en mi maleta, la primera de ella es repasar todo esto antes de elegir a un nuevo compi de viaje y la segunda es aprender que no puedes llamar amigo a alguien hasta que has viajado con ella y como soy dueña de mi vida, elijo con quien quiero compartirla y alejo de mi vida a personas como ella.





jueves, 17 de marzo de 2016

Rompe con los cliches fotográficos

Tal y como dije París es algo más que París, así que inmortalizar cada momento y hacerlo especial y único para nosotros, tiene su truco.
No caigas en los tópicos porque, cuando viajamos, queremos llevarnos el máximo de recuerdos a casa, el problema es que llegas a casa, deshaces las maletas y empiezas a recordar tu viaje pasando uno a uno cada fotograma con una sonrisa que poco a poco va difuminándose porque tienes millones de fotos iguales a las que puedes encontrar en cualquier buscador de internet, les dedicaste tiempo, buscando la luz adecuada, la velocidad y la composición pero al final no te cuentan nada nuevo, y el resultado es siempre el mismo.
Lo más importante es llevar siempre contigo la cámara para cuando te encuentres cara a cara con uno de estos momentos, poder tomar la foto, pensarás que no sabrás localizar ese momento, pero tranquilos, tener siempre los ojos bien abiertos pendiente de lo que pase a tu alrededor, porque cada ciudad tiene vida propia y una esencia que tarde o temprano serás capaz de captar. Llevar la cámara siempre a mano significa tenerla preparada, pero no debes tener el dedo permanentemente en el disparador porque eso no te ayudará. Terminarás haciendo fotos a todo y a nada a la vez.
La esencia de este tipo de fotografía es capturar un momento en su forma más natural posible, ¿Qué quiere decir esto? Pues dale a cada imagen tu visión de las cosas, pero sin perder su significado y reconociendo el sitio donde fue capturada, por supuesto no puedes olvidar lo más espectacular de cada lugar, sólo intenta hacerlo de una manera más personal.
Os dejo algunos ejemplos de mi viaje a París.

Puesta de Sol desde Sagrado Corazón
Metro
Torre Eiffel y Carrusel
Arco del triunfo




miércoles, 16 de marzo de 2016

Siempre nos quedará París




Atrás dejo mi finde en París, ahora sólo me queda darte las gracias por dejarme descubrir la Paris de Julio Cortázar cruzando a mi lado el Puente de las Artes, con parada obligatoria en unos de sus bancos bebiendo una cerveza. Mientras admiraba los reflejos de la noche sobre el Sena y la Torre Eiffel iluminada, releía en mi cabeza el inicio de Rayuela: “Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestra vida” y dormir cada noche pensando que “el Club de la Serpiente se fue formando en las noches de Saint-Germain-des-Prés” lugar donde tú y yo cada día acabábamos nuestra ruta.

Gracias por reencontrarme con la Amélie que llevaba dentro, entrar al café des deux molins y revivir alguna de las míticas escenas de la película, fue algo más que entrar a un simple café, frases que nos han marcado a tantos como “son tiempos difíciles para los soñadores” o “Sin ti las emociones de hoy sólo serían las envolturas muertas de las del ayer” las trajiste de nuevo a mí. 

Gracias además por llevarme a ver la tienda “Mi Amor” donde se inspiró Maxim Huerta para su novela Una tienda en París y sentirme como Alice Humbert en los felices años 20, estar delante, fue recordarme a mí misma, una vez más que tal y como Teresa Espinosa, a veces dejarlo todo y empezar de nuevo es la mejor solución para ser felices con nosotros mismos, y aunque lo veamos imposible conviene recordar uno de los diálogos de la novela “Y bien… ¿Qué se lo impide? —preguntó con voz meliflua—. Los únicos límites que uno tiene son aquellos que uno se impone a sí mismo. 
[…]—Nadie va a caminar por usted. Deje de dar rodeos a su vida y trepe allí donde quiera subir. Teresa…, ¡márchese! ¡Vuele!” y eso hice, y aquí estoy feliz y orgullosa de lo que conseguí desde 
entonces.

Pero sobre todo gracias por la cena en La Coupole, seguir los pasos de artistas como Pablo Picasso o Ernest Hemingway, tratar de imaginar discusiones sobre libros, cuadros o fotografías, estar en el mismo lugar que Kiki De Montparnasse y sentir que en realidad estaba equivocada y que París es mucho más que la Paris de los tópicos bohemios y románticos, aunque ver la puesta de sol desde El Sagrado Corazón es todo un cliché... a veces debo dejarme llevar.