Tal y como
dije París es algo más que París, así que inmortalizar cada momento y hacerlo
especial y único para nosotros, tiene su truco.
No caigas en los tópicos porque, cuando viajamos, queremos llevarnos el máximo de
recuerdos a casa, el problema es que llegas a casa, deshaces las maletas y
empiezas a recordar tu viaje pasando uno a uno cada fotograma con una sonrisa
que poco a poco va difuminándose porque tienes millones de fotos iguales a las
que puedes encontrar en cualquier buscador de internet, les dedicaste tiempo,
buscando la luz adecuada, la velocidad y la composición pero al final no te
cuentan nada nuevo, y el resultado es siempre el mismo.
Lo más
importante es llevar siempre contigo la cámara para cuando te encuentres cara a
cara con uno de estos momentos, poder tomar la foto, pensarás que no sabrás
localizar ese momento, pero tranquilos, tener siempre los ojos bien abiertos
pendiente de lo que pase a tu alrededor, porque cada ciudad tiene vida propia y
una esencia que tarde o temprano serás capaz de captar. Llevar la cámara
siempre a mano significa tenerla preparada, pero no debes tener el dedo
permanentemente en el disparador porque eso no te ayudará. Terminarás haciendo
fotos a todo y a nada a la vez.
La esencia
de este tipo de fotografía es capturar un momento en su forma más natural
posible, ¿Qué quiere decir esto? Pues dale a cada imagen tu visión de las
cosas, pero sin perder su significado y reconociendo el sitio donde fue
capturada, por supuesto no puedes olvidar lo más espectacular de cada lugar,
sólo intenta hacerlo de una manera más personal.
Os dejo
algunos ejemplos de mi viaje a París.
| Puesta de Sol desde Sagrado Corazón |
| Metro |
| Torre Eiffel y Carrusel |
| Arco del triunfo |
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